Muchas proteínas de la célula funcionan como motores moleculares que realizan un trabajo, pequeño pero eficiente. Para estudiar su funcionamiento, lo habitual es usar los clásicos tubos de ensayo de laboratorio. En ellos, los científicos obtienen como resultado la media del efecto de millones de proteínas.
El grupo de Borja Ibarra está interesado en el funcionamiento de uno de estos nanomotores, la ADN polimerasa. Su trabajo consiste en ir desenrollando el ADN a la vez que lo va copiando. Y todo ello a una velocidad tremenda: en tan sólo un segundo es capaz de abrir la doble hélice de ADN, identificar las bases que hay (A, T, G o C) y colocar hasta 100 de los nucleótidos que corresponden. Probar a escribir 100 caracteres y ver cuánto tiempo se tarda…



